martes, 23 de enero de 2018

Valentín Caamaño trío-The Blind Wrestler (TinyMoon Recodrs, 2017)


Vuelve Valentín Caamaño para publicar su tercer trabajo en trío y lo hace como lo hiciera en el 2014 y su obra Joy (Free Code Jazz Records, 2014), es decir mismos músicos y parecida instrumentación.
  
The Blind Wrestler se complementa con la voz del propio Valentín Caamaño en tres cortes (“Turn the screw”, “Tiny Moon” y “How Deep Is The Ocean”) y el saxo tenor de Xosé Miguélez (“The Blind Wrestler” y “Again Never”).
  
Una obra continuista y definido estilo jazz be-bop para seguir manteniendo viva la llama al más puro estilo tradicional donde el swing es un elemento a tener muy en cuenta y en el que Valentín Caamaño compone la mayoría de temas a excepción hecha de “How Deep Is The Ocean” de Irving Berlin, algo que es una novedad con respecto a Joy (Free Code Jazz Records, 2014) y Green with Envy (Free Code JazzRecords 2017) donde abundaban autorías de grandes del jazz.
  
No hay tiempo que perder y el comienzo es bravo y decidido en “The Blind Wrestler”, el fraseo del saxo tenor de Xosé Miguélez brilla con el acompañamiento de la guitarra de Valentín Caamaño que tiene su momento de lucimiento en el relevo con un solo elegante y clásico en la línea de grandes maestros de la guitarra como Grant Green o Wes Montgomery.
  
La voz entra por vez primera como excusa para que el trío brille con luz propia en “Turn The Screw”. Excelentes solos de Valentín Caamaño (una vez más a lo Wes Montgomery) implementado por Alfonso Calvo con un solo convincente y auténtico y reforzado con el apoyo incondicional de las escobillas de LAR Legido.
  
Sin duda “6:26 a.m.” es un standard del presente que si hubiera sido compuesto en el pasado a nadie le sorprendería. Lo tiene todo swing, finura y elegancia a partes iguales y lo hubiera podido firmar cualquier maestro de los años 60 del pasado siglo. Un liderazgo a tres. Todos destacan y son parte importante del todo.
  
De desarrollo largo viene “Again Never” para regocijo del batería de Sumrrá, LAR Legido, en el comienzo y al que Xosé Miguélez releva con un solo de nivel ante el “discreto” acompañamiento de Valentín Caamaño al fondo, si bien es cierto que en el trascurrir del tema se cobra su justa recompensa con una intervención de líder.

Vuelve aparecer la voz con las mismas características que en “Tyny Moon”. Composición homenaje a la discográfica que acaba de inaugurar Caamaño para dar a luz este disco.
   
“May Your Blues” es todo un clásico del Bop, una vez más aparece esta intrínseca característica que hace volar con soltura la música de un Valentín Caamaño que rememora al Jimmy Raney de Momentum (MPS 1974).
   
Irving Berlin y su composición “How Deep Is The Ocean” es el broche final y una vez más la voz está presente, si bien la sección rítmica es quien se muestra intratable y contundente (¡qué bueno el solo de Alfonso Calvo!) para demostrar que es lo verdaderamente importante en el acompañamiento a Valentín Caamaño.
   
© Enrique Farelo, 2018

lunes, 4 de diciembre de 2017

Las Manos de Kris Davis

Las Manos de Kris Davis (fotografía ganadora del VI Concurso de Fotografía y Jazz de Albacete de 2017)


       http://jazzalbacete.org/resolucion-del-vi-concurso-fotografia-y-jazz

365 razones para amar el jazz: un DVD. Swing Guitar: The Genius of Django Reinhardt

Un DVD. Swing Guitar: The Genius of Django Reinhardt (Jazz Line Dist, 2006)

Seleccionado por Enrique Farelo

lunes, 20 de noviembre de 2017

Anouar Brahem Quartet (Festival Internacional de Jazz de Madrid, Auditorio Conde Duque, Madrid.2017-11-16) [Concierto]

Festival Internacional de Jazz de Madrid

Fecha: 16 de noviembre de 2017
Lugar: Auditorio del Centro Cultural Conde Duque, Madrid
Grupo:
Anouar Brahem Quartet
Anouar Brahem (laúd árabe)
Klaus Gesing (clarinete bajo)
Björn Meyer (bajo eléctrico)
Khaled Yassine (darbuka y bendir)


Desde hace 16 años el laudista Anouar Brahem graba en el sello ECM. Desde su primer trabajo Barzakh (1991) hasta el último, Blue Maqams, editado este mismo año, la música de Brahem presenta unas características muy definidas e inconfundibles que le han hecho merecedor de su éxito, tanto en el campo de los aficionados al jazz como en el de los amantes de la llamada World Music. A diferencia de otros laudistas, Brahem tiene algo que le hace especial y es que ha sabido conjugar a la perfección los elementos más tradicionales con los sonidos occidentales más cercanos a la improvisación. El músico tunecino ha despojado al laúd de la función que siempre ha tenido en la música árabe de acompañante de la voz. Un papel subalterno del que ha sabido liberarse para abrirse hacia terrenos mucho más libres, donde se han diversificado sus posibilidades expresivas.

Desde su aparición en la fonográfica de Manfred Eicher, este amante del cine que descubrió el jazz en París, se ha ganado el respeto de muchos otros grandes músicos con los que habitualmente se rodea como Dave Holland, Jan Garbarek, John Surman, Jon Christensen, Jack DeJohnette y Django Bates, entre otros.


Desde entonces ha explorado nuevos territorios dando cauce a las líneas melódicas de la música árabe con las armonías occidentales. Ya en su aclamado Astrakan Café (1999), en un formato de trío con laúd, clarinete bajo y percusión, dio carta de naturaleza internacional a su “música de cámara”, a la que llevó a unas cotas creativas muy altas.

The Astounding Eyes of Rita es el título del disco que publicó en 2009 donde volvió a la fórmula más camerística, esta vez mediante un cuarteto con la misma instrumentación añadiendo un bajo eléctrico. Tanto el bajista Björn Meyer como el clarinetista Klaus Gesing son habituales músicos de ECM. El percusionista libanés Khaled Yassine es un asiduo colaborador de músicos también en la órbita del sello alemán.
  

Con este proyecto y la misma formación que grabó el disco, Anouar Brahem se presentó en el Festival de Jazz de Madrid. Una colección de ocho temas compuestos por Brahem y dedicados al gran poeta palestino Mahmoud Darwish.

Con un inicio muy lento con las cuerdas del bajo y el clarinete bajo comenzaban los primeros acordes de “The Lover of Beirut”; con ritmos definidos y entresacados de los sonidos más tradicionales. Un primer dueto entre laúd y el clarinete bajo, remarcado por la percusión da buena prueba de la interacción que se establece en este grupo y que fue característica común a lo largo de todo el concierto.
  

En “Dance With Waves” siguiente pieza, el clarinete bajo dirige los ritmos desde el comienzo. El laúd se erige en el primer plano y el resto del grupo sigue su estela. Un intercambio de solos entre el laúd y el clarinete bajo llenan de emoción el tema. En “Stopover at Djibouti” es el bajo eléctrico quien marca el ritmo y de nuevo el clarinete introduce un solo de larga extensión, recogiendo el testigo Anuar Brahem con otro solo lleno de expresividad acentuada por el percusionista Khaled Yassine con la darbuka. En “The Astounding Eyes of Rita” es el propio Brahem quien empieza llevando la iniciativa con un pequeño apoyo del bajo eléctrico, mientras el clarinete y la percusión van acercándose hasta fusionarse en una pieza de gran intensidad. El siguiente tema “Galilee Mon Amour”, ofrece un sonido muy introspectivo, sosegado y casi monacal. No hay una nota que sobresalga por encima de otra. Todo está perfectamente encajado. El clarinete sube y baja escalas y aporta una improvisación de corte más jazzístico.
  

En “Sur Le fleuve” (del disco Le Voyage De Sahar (2006)), la música sigue la misma línea intimista y nostálgica que sugiere el recuerdo de algo perdido. “Waking State” introduce un ritmo lento del laúd y del clarinete, donde el silencio también juega el mismo papel que los sonidos. Llama la atención por su calidez, acentuada por el laúd y el bendir en el acompañamiento.

“For No Apparent Reason” es un tema de carácter melódico con la darbuka y el bendir tocados a la vez, con un intenso ritmo, que le otorga un punto mayor de optimismo a la pieza, que tiene continuidad en “Al Birwa”, donde se vuelven a lucir el laúd y el bajo eléctrico tocado a modo de guitarra.

El concierto finalizó con “Halfaouine” (de “Astrakan Café”) en el que el cuarteto vuelve a la melodía con una perfecta sintonía de todos los músicos, como si de una ceremonia sagrada se tratara.

La capacidad de Brahem para unificar al grupo y crear perfectas combinaciones está fuera de toda duda. Su habilidad para equilibrar la línea entre formalidad y libertad está muy conseguida. Cada tema conforma un universo caleidoscópico en el que están perfectamente conjugados todos los detalles. Las interpretaciones están llenas de una delicadeza exquisita. Anuar Brahem consigue que los músicos den siempre lo mejor de sí mismos. Sin recurrir a edulcorantes festivos, amplificaciones excesivas y otros artificios, Anouar Brahem ha dotado al laúd árabe de una personalidad propia.

Texto: © Carlos Lara, 2017
Fotografías: © Enrique Farelo, 2017


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Markus Reuter featuring Sonar and Tobias Reber: Falling for Ascension 2017 (Ronin Rhythm Records 2017) [Grabación]


Comentario: Nada estaba premeditado, simplemente confluyeron en el espacio-tiempo. Primero Markus Reuter compuso entre los alejados años 85 y 87 del S.XX, y ahora llegado el momento se hace realidad con el concurso de los suizos Sonar y el navegante del sonido Tobias Reber.

Todas estas piezas han estado guardadas en un lugar indeterminado de la mente de Markus Reuter sin saber muy bien qué hacer con ellas hasta el momento presente en el que han salido a la luz para sorpresa de los seguidores del músico alemán.

Su música se mueve y vierte un constante fluido minimalista en consonancia con los suizos Sonar aderezado con sonidos de dark-ambient y guitarreos repetitivos y frippertronics a lo Robert Fripp, sin dejar de lado la parte rítmica que pudiera rememorar al grupo de Krautrock, Can.

El álbum ofrece tensión y pasajes de quietud hipnótica y misteriosa en busca del espacio cósmico, música de trance para que el oyente ponga su imaginación al servicio propio y de la obra en sí.

Inevitable de fuerza mayor es no recordar de forma instantánea a King Crimson en su obra Discipline de 1981 en “Condition VI”, si bien los anteriores movimientos ya apuntaban en esa misma dirección.

“Unconditional” ahonda siguiendo la línea coherente y compacta de las composiciones precedentes como “Condition I” a “Condition VI”, sonidos repetitivos que buscan el trance lisérgico y background ambient en una pieza de largo desarrollo y viaje final sin destino predeterminado.

© Enrique Farelo, 2017

Markus Reuter featuring SONAR and Tobias Reber: Falling for Ascension 2017 (Ronin Rhythm Records 2017)

Músicos: Markus Reuter (guitarras, guitarra U8, sonidos y paisajes sonoros), Tobias Reber (electrónica).
Sonar: Stephan Thelen y Bernhard Wagner (guitarras), Christian Kuntner (bajo eléctrico), Manuel Pasquinelli (batería)

Composiciones: “Condition I”, “Condition II”, “Condition III”, “Condition IV”, “Condition V”, “Condition VI” y “Unconditional”.
Todas las piezas compuestas y dirigidas por Markus Reuter entre los años 1985 y 1987 cuando tan solo contaba con 14 años de edad.

Grabado en el Benoit Piccand para Tonstudio der Hochschule der Künste en Berna, Suiza, el 26 de Abril de 2014.

365 razones para amar el jazz: un fotógrafo. Sergio Cabanillas

Un fotógrafo (y su trabajo): Sergio Cabanillas

Seleccionado por Enrique Farelo

Bill Frisell Music for Strings (Festival Internacional de Jazz de Madrid, Auditorio Conde Duque, Madrid.2017-11-11) [Concierto]

Fecha: 11 de noviembre de 2017
Lugar: Auditorio del Centro Cultural Conde Duque, Madrid
Grupo:
Bill Frisell Music for Strings
Bill Frisell (guitarra)
Jenny Scheinman (violín)
Eyvind Kang (viola)
Hank Roberts (violonchelo)



Bill Frisell mantiene desde hace quince años este cuarteto de cuerdas en el que da rienda suelta al abanico de sus gustos musicales, donde tienen cabida referencias a la clásica, al jazz, al rock, y al country, dejando así siempre abierta una puerta en la que entran, como se suele decir ahora, todas las músicas posibles. Las cualidades profesionales de este denominado “858 Quartet” son tantas que así se lo pueden permitir. Los resultados son evidentes y el entusiasmo del público que acude a sus conciertos así lo constata.

 

 Music for Strings, es un proyecto dedicado a poner en valor la música popular de Norteamérica. Sirviéndose de una formación típica de la música clásica con la violinista Jenny Scheinman, el violista Eyvind Kang y el violoncellista Hank Roberts, Bill Frisell consigue sintetizar en piezas perfectamente calculadas improvisaciones y temas compuestos. El resultado es un viaje de ensueño con composiciones de Frisell, aderezadas por diferentes referencias del jazz, en este caso con composiciones de Miles Davis y Thelonious Monk, otras más propias de la canción popular e incluso del folk rock.

El concierto se abrió con tres composiciones seguidas de Bill Frisell. En la primera, “Pretty Stars”, las notas van surgiendo lentamente como por arte de magia. Los cuatro músicos proponen una especie de música minimalista que va generando paisajes abstractos, unas veces oscuros y en otros de plena claridad. Las armonías vuelan y se encuentran saludándose como si se cruzaran en plena naturaleza. Igualmente, se interfieren en “Tone”, donde las cuerdas van aportando sus propias notas a una idea común. Claramente se trata de música contemporánea abierta a matices improvisatorios.


La tercera pieza de Frisell, “The Pioneers”, es una clara referencia a la música country, con Jenny Scheinman, al violín, marcando los tiempos de la misma. Aquí el contenido melódico ya comienza a hacerse presente y comienzan a hacerse notar los fraseos de guitarra característicos de Bill Frisell. Toda la pieza tiene un carácter luminoso, radiante, que poco a poco va desvaneciéndose con la puesta de sol en la llanura del medio oeste.

Tras las composiciones propias llegaron las versiones de temas populares y más jazzísticos. En “Saint and Angels”, del guitarrista Jon Damian, Bill Frisell mantiene la tensión del tema al comienzo y sobre ella se desarrollan las interpretaciones de sus acompañantes. Al unísono, los cuatro se adentran en una larga aventura musical sin rumbo definido, hasta que por fin se va vislumbrando el final con un solo de Hank Roberts extraordinario.


Con la rearmonización del tema “For What It’s Worth”, composición de Stephen Stills para el grupo Buffalo Sprinfield, el concierto fue tomando un giro hacia terrenos menos minismalistas e intelecuales, para adentrarse por otros más populares. Con la guitarra de Frisell haciendo punteos agudos, enseguida le acompaña el chelo en un dueto de notas graves. La calidez del violín y la viola dando forma al estribillo de la canción acrecientan el virtuosismo del grupo.

Los momentos estelares del concierto llegaron de dos versiones de corte jazzístico. Por un lado el famoso “Blue and Green” de Miles Davis y Bill Evans, iniciado con Hank Roberts haciendo un solo largo y muy preciso, al que sigue el grupo de manera ya melódica, lenta y muy sugerente. La pieza concluye con un nuevo solo de Roberts, ciertamente inspirado a lo largo de la actuación. La siguiente aportación jazzística fue la pieza de Thelonious Monk, “Skippy”, donde los ritmos asimétricos se apropian enteramente de ella, resurgiendo por momentos un enfoque más improvisatorio en el violín, la viola y el chelo.


 El concierto tuvo su colofón con dos interpretaciones fuera de programa como la del tema popular, con toque romántico, “What the world needs now is love” de Burt Bacharach. En un comienzo los cuatro integrantes del grupo interpretan en pizzicato y el desarrollo de la melodía al unísono en el que se da cuenta una vez más de una armonización perfecta. La insistencia del público provocó una nueva aparición del cuarteto, que acometió una versión de la sintonía de la mítica película Bonanza, composición de David Rose, en la que se resumían todas las grandes virtudes de este cuarteto de cuerdas tocado por una varita mágica, debida a su tremenda calidad y al planteamiento de cómo un grupo acústico de estas características puede abrirse a un público no necesariamente experto en este tipo de sonidos. Una auténtica delicatessen.
Texto: © Carlos Lara, 2017
Fotografías: © Enrique Farelo, 2017