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martes, 17 de julio de 2018

Charles Lloyd & The Marvels Feat. Bill Frisell (Noches del Botánico, Madrid. 2018-07-7) [Concierto]


Fecha: 7 de julio de 2018
Lugar: Real Jardín Botánico Alfonso XIII. Universidad Complutense de Madrid
Grupo:
Charles Lloyd & The Marvels Feat. Bill Frisell
Charles Lloyd: saxo tenor y flauta travesera.
Bill Frisell: guitarra eléctrica.
Greg Leisz: pedal steel guitar.
Reuben Rogers: bajo eléctrico.
Eric Harland: batería.


Charles Lloyd es un exponente claro de la tradición jazzística norteamericana cultivada en su Memphis natal, donde se empapó de blues y música góspel. Al igual que su admirado John Coltrane, estas influencias se traslucen en su manera de entender el jazz y así lo lleva haciendo en sus más de 60 años de trayectoria. Después de su larga carrera como maestro indiscutible y explorador de nuevos sonidos, Charles Lloyd ha formado, al margen de su cuarteto del que forma parte el pianista Jason Moran, una singular banda en la que se integra una garantía indiscutible como el guitarrista Bill Frisell.
Bajo el curioso título de The Marvels, también lo forman Greg Leisz, colaborador de Frisell, junto a Reuben Rogers y Eric Harland, inseparables de Lloyd en los últimos años. Así que con estos mimbres solo se puede esperar lo mejor.


El quinteto ofreció un concierto con registros diferentes, aunque predominó de manera importante un conjunto de folk songs que revelaron la importancia de Bill Frisell en la formación. Empezó con un temas con referencias boppers, pero en seguida siguió una pieza enérgica que respiraba blues por los cuatro costados con Eric Harland y Reuben Rogers marcando ritmos grooves reforzados por los fraseos característicos de Lloyd y las incorporaciones de la guitarra y del pedal steel guitar de Greg Leisz.


Tanto Lloyd como Frisell se reparten el protagonismo del concierto, ya sea en momentos más melódicos y pausados, como en otros de marcada intensidad. Las baladas de Lloyd siguen teniendo el acento coltraneano de siempre. Sus particulares fraseos al tenor surgen como son cascadas de lamentos respirando la historia viva de la música norteamericana. Bill Frisell dirige los temas hacia los cauces que más le gustan. Notas que parece que vuelan con sus punteos emocionantes. Junto a él, Greg Leisz acentúa las aportaciones de Frisell y se erige en protagonista con una interpretación de una pieza de corte oriental con sonido a sitar con guitarra y batería, creando un ambiente casi propicio para una meditación, que se enriquece aún más con la flauta travesera de Lloyd. Frisell se incorpora y el tema adquiere un tono progresivo psicodélico muy sugerente.


La guitarra de Frisell, con su sonido sutilmente country, junto al tenor de Lloyd crean un contraste tan entrañable en el anochecer del Jardín Botánico, que se multiplica el disfrute con esta música plácida y sentimental, que tuvo un momento especial con los acordes del clásico “La Llorona”, a cargo de Bill Frisell.


Ya en la recta final del concierto, el quinteto ofreció un tema más clásico, en el que Lloyd, fraseando, hizo referencia a varios standards y Bill Frisell apurando al máximo con la guitarra, mientras el bajo y la batería se mantienen al mismo nivel. La pieza terminó prácticamente con Eric Harland haciendo un solo intenso y enérgico.


El concierto fue una pura delicia, una demostración de buenas interpretaciones y llena técnica precisa a cargo de unos músicos prodigiosos. La tarde comenzó muy calurosa, pero, poco a poco, con la caída del sol fue haciéndose cada vez más agradable y placentera en compañía de una música que invitaba a la tranquilidad y la contemplación.

Texto: © Carlos Lara, 2018
Fotografías: © Enrique Farelo, 2018

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Bill Frisell Music for Strings (Festival Internacional de Jazz de Madrid, Auditorio Conde Duque, Madrid.2017-11-11) [Concierto]

Fecha: 11 de noviembre de 2017
Lugar: Auditorio del Centro Cultural Conde Duque, Madrid
Grupo:
Bill Frisell Music for Strings
Bill Frisell (guitarra)
Jenny Scheinman (violín)
Eyvind Kang (viola)
Hank Roberts (violonchelo)



Bill Frisell mantiene desde hace quince años este cuarteto de cuerdas en el que da rienda suelta al abanico de sus gustos musicales, donde tienen cabida referencias a la clásica, al jazz, al rock, y al country, dejando así siempre abierta una puerta en la que entran, como se suele decir ahora, todas las músicas posibles. Las cualidades profesionales de este denominado “858 Quartet” son tantas que así se lo pueden permitir. Los resultados son evidentes y el entusiasmo del público que acude a sus conciertos así lo constata.

 

 Music for Strings, es un proyecto dedicado a poner en valor la música popular de Norteamérica. Sirviéndose de una formación típica de la música clásica con la violinista Jenny Scheinman, el violista Eyvind Kang y el violoncellista Hank Roberts, Bill Frisell consigue sintetizar en piezas perfectamente calculadas improvisaciones y temas compuestos. El resultado es un viaje de ensueño con composiciones de Frisell, aderezadas por diferentes referencias del jazz, en este caso con composiciones de Miles Davis y Thelonious Monk, otras más propias de la canción popular e incluso del folk rock.

El concierto se abrió con tres composiciones seguidas de Bill Frisell. En la primera, “Pretty Stars”, las notas van surgiendo lentamente como por arte de magia. Los cuatro músicos proponen una especie de música minimalista que va generando paisajes abstractos, unas veces oscuros y en otros de plena claridad. Las armonías vuelan y se encuentran saludándose como si se cruzaran en plena naturaleza. Igualmente, se interfieren en “Tone”, donde las cuerdas van aportando sus propias notas a una idea común. Claramente se trata de música contemporánea abierta a matices improvisatorios.


La tercera pieza de Frisell, “The Pioneers”, es una clara referencia a la música country, con Jenny Scheinman, al violín, marcando los tiempos de la misma. Aquí el contenido melódico ya comienza a hacerse presente y comienzan a hacerse notar los fraseos de guitarra característicos de Bill Frisell. Toda la pieza tiene un carácter luminoso, radiante, que poco a poco va desvaneciéndose con la puesta de sol en la llanura del medio oeste.

Tras las composiciones propias llegaron las versiones de temas populares y más jazzísticos. En “Saint and Angels”, del guitarrista Jon Damian, Bill Frisell mantiene la tensión del tema al comienzo y sobre ella se desarrollan las interpretaciones de sus acompañantes. Al unísono, los cuatro se adentran en una larga aventura musical sin rumbo definido, hasta que por fin se va vislumbrando el final con un solo de Hank Roberts extraordinario.


Con la rearmonización del tema “For What It’s Worth”, composición de Stephen Stills para el grupo Buffalo Sprinfield, el concierto fue tomando un giro hacia terrenos menos minismalistas e intelecuales, para adentrarse por otros más populares. Con la guitarra de Frisell haciendo punteos agudos, enseguida le acompaña el chelo en un dueto de notas graves. La calidez del violín y la viola dando forma al estribillo de la canción acrecientan el virtuosismo del grupo.

Los momentos estelares del concierto llegaron de dos versiones de corte jazzístico. Por un lado el famoso “Blue and Green” de Miles Davis y Bill Evans, iniciado con Hank Roberts haciendo un solo largo y muy preciso, al que sigue el grupo de manera ya melódica, lenta y muy sugerente. La pieza concluye con un nuevo solo de Roberts, ciertamente inspirado a lo largo de la actuación. La siguiente aportación jazzística fue la pieza de Thelonious Monk, “Skippy”, donde los ritmos asimétricos se apropian enteramente de ella, resurgiendo por momentos un enfoque más improvisatorio en el violín, la viola y el chelo.


 El concierto tuvo su colofón con dos interpretaciones fuera de programa como la del tema popular, con toque romántico, “What the world needs now is love” de Burt Bacharach. En un comienzo los cuatro integrantes del grupo interpretan en pizzicato y el desarrollo de la melodía al unísono en el que se da cuenta una vez más de una armonización perfecta. La insistencia del público provocó una nueva aparición del cuarteto, que acometió una versión de la sintonía de la mítica película Bonanza, composición de David Rose, en la que se resumían todas las grandes virtudes de este cuarteto de cuerdas tocado por una varita mágica, debida a su tremenda calidad y al planteamiento de cómo un grupo acústico de estas características puede abrirse a un público no necesariamente experto en este tipo de sonidos. Una auténtica delicatessen.
Texto: © Carlos Lara, 2017
Fotografías: © Enrique Farelo, 2017