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lunes, 6 de mayo de 2024

Biréli Lagrène Trio (10 Festival Internacional JazzMadrid 2023, Teatro Pavón, Madrid. 2023-10-30)

Fecha: Lunes, 30 de octubre de 2023

Lugar: Teatro Pavón (Madrid)

Formación:

Biréli Lagrène: guitarra eléctrica.

William Brunard: contrabajo.

Raphaël Pannier: batería.

Después de 50 años unido a las guitarras, ahora tiene 57, Biréli Lagrène sigue siendo un mago de la improvisación que continúa provocando sensaciones positivas en sus conciertos. Con un estilo único, su sonido es inconfundible, ya sea cuando utiliza la guitarra acústica o la eléctrica. No existen retos difíciles para este artista nacido en Soufflenheim (Francia), que a los 14 años se ganó fama mundial en el Festival de Jazz de Montreux de 1981 con una actuación legendaria. Fue el gran Django Reinhardt quien envenenó a este prodigio y le inoculó los sonidos de la guitarra. Por eso se convirtió en el más fiel seguidor del jazz manouche, aunque tampoco ha dejado de lado a los más clásicos guitarristas que fueron puliendo su estilo en sus inclinaciones posteriores. Hasta el punto que, a lo largo de su carrera, ha interpretado con aires más swing en la línea de Joe Pass, Wes Montgomery o George Benson, sin olvidar otras influencias de líneas más duras como Jaco Pastorius, Stanley Clarke, Jimi Hendrix o Jean-Luc Ponty en terrenos del jazz rock. Ha grabado más de 40 discos, y se dice pronto.


Lagrène es un músico que domina todas las facetas del jazz y en esta ocasión dejaba de lado su trío de “gipsy”, en el que suele acompañarse por otro guitarrista y un violinista o saxofonista, para ofrecer un concierto al más puro estilo clásico, con el contrabajista William Brunard y el batería Raphaël Pannier. En la decena de temas que interpretó, el trío ofreció un denominador común resumido en un swing muy relajado por momentos y por otros más feroz, dando rienda suelta a discursos más “boppers”. Para el guitarrista galo, que echó mano de varios standards, no hay tema que se le resista, porque tan solo se aproxima a ellos de refilón. El resto es una demostración de improvisaciones llenas de colorido con pinceladas más o menos líricas.

Desde el legendario “Somewhere over the rainbow” hasta el “Isn,t she lovely” de Stevie Wonder, pasando por “Salt Peanuts”, un clásico del be bop de Dizzy Gillespie, cualquier tema es una excusa para demostrar que de sus manos salen sonidos que avanzan siempre con alegría. En su cabeza están contenidos todos los recursos posibles para tocar una guitarra. No hay secretos y es capaz de alcanzar metas que solo los grandes creadores pueden conseguir.

Biréli juega con los sonidos, las armonías y frases, se ramifica constantemente, sin traicionar nunca su tempo interior. Es un alquimista que es capaz de mezclar distintas culturas, ya sean gitana, francesa o neoyorkina. Juntó a una sección rítmica muy solvente, que supo dar la medida apropiada, con un Raphaël Pannier que brilló en sus solos y acentos rítmicos. William Brunard al contrabajo perfiló las interpretaciones de Biréli con firmeza. La guitarra de Biréli se recrea en sus discursos solitarios con una serenidad que invita a la máxima atención.

Biréli Lagrène es un músico inigualable que lleva el jazz en las venas y pone en práctica mediante su grandísima técnica y el despliegue de su profunda inspiración. No merece más calificativos que genial.

Texto: © Carlos Lara, 2023

Fotografías: © Enrique Farelo, 2023

jueves, 19 de enero de 2017

BIRELI LAGRENE & GIPSY PROJECT/I Festival de Jazz de Móstoles


Fecha: 18 de Junio de 2005.
Lugar: Teatro del Bosque (Móstoles, Madrid).
Hora: 23:00
Asistencia: Tres cuartos de entrada
Componentes:
Biréli Lagrène: guitarra acústica solista
Franck Wolf: saxo soprano y tenor
Hono Winstertein: guitarra rítmica acústica
Diego Imbert: contrabajo


                                              
 ¡Django Vive!Tengo que reconocerlo, hace tiempo que perdí la pista a este magnífico músico en el que ya casi no confiaba, pero pronto dejé atrás mis dudas y a ritmo de swing, melodías, armonías y velocidad de vértigo me olvidé de mis temores.
Las 23h 9’, ese es el comienzo de algo que parecía que no iba a tener final; escalas, punteos, todo sin partitura, tocando lo difícil y pareciendo fácil. Repartiendo entusiasmo y felicidad entre el público a cubos.
Biréli percute las cuerdas de su guitarra al rascar y nos lleva a China (si es preciso) sin parar. ¡Qué stress!
Sin pausa, con mucha prisa y sin regresar hasta el amanecer. Otra vez la velocidad sideral sí, pero con sentido y sentimiento. ¡Es a mí a quien le duele la mano de verle tocar! ¡Es Arte! ¡Monstruo!, le gritan desde las butacas, y él a lo suyo que es no parar de tocar. ¡Aquí ni las baladas son lentas!
¡Señoras y señores muevan sus pies, bailen hasta desfallecer!
Tengo que reconocer que jamás me impresionó tanto un guitarrista en directo como Biréli.
Con todo también hubo momentos para alcanzar la madrugada con paso elegante, con soltura y pasión y un poco menos acelerados.
Frank Wolf, ¡qué sorpresa monsieur! Al soprano ágil, versátil, ¡qué pulmones! ¡Qué fraseo! ¡Qué técnica! ¡Qué conversación y, qué velocidad, cómo no! Monsieur -Frank Wolf- toma el tenor para soplar aterciopeladamente, para acompañar a su líder en hermosas baladas, demostrando el dominio de sus saxos y que es un músico para recordar.
Hono Winstertein, el perfecto gregario-como si de ciclismo se tratara- sudaba tinta para seguir el ritmo de Biréli. Excelente músico capaz de no perder comba en ningún momento y aunque esto parezca fácil no lo crean, hay que saber tocar y mucho para no desentonar y realizar una labor tan sorda como importante, efectiva y bella.
Otro tanto podemos decir del bajista Diego Imbert, (más enjuto que HonoWinstertein) que cumplió a la perfección el trabajo encomendado sin desfallecer en momento alguno y que tuvo la oportunidad de lucirse en un más que decoroso solo.
Buenos músicos todos ellos.
Después de todo he llegado a la firme convicción que Biréli no existe, existe Django o… ¿Quién existe es Biréli y no Django?... vaya lío.
Y para terminar un regalo final en forma de homenaje a Frank Sinatra (La Voz), y su "Fly me to the Moon", versión cantada por el propio Biréli, que nos llevó en volandas hasta la luna y transformó el concierto en un sueño de realidades cumplidas.
Pero esto no podía terminar así y aun habría una última sorpresa. Una sorpresa que como en todas las buenas historias sirven para dar el toque de distinción, ese algo inexplicable ofrecido a guitarra sin acompañamiento que nos deja sin aliento, sin fuerzas, sin ánima para seguir aplaudiendo y vitoreando.
¡Bravo, bravo, tres bien, c’est magnifique!


Enrique Farelo texto/Alkimia
Sergio Cabanillas fotos 2005