martes, 24 de marzo de 2026

Soft Machine: Thirteen (Dyad Records, 2026)

 


Músicos: Theo Travis (Saxofón tenor y Soprano, Flautas, Duduk, Fender Rhodes Piano, Piano (1), Mellotron y Electrónica), John Etheridge (Guitarra eléctrica), Fred Thelonius Baker (Bajo sin trastes), Asaf Sirkis (Batería, Percusión, Piano en 6).

Invitados:
Daevid Allen (Glissando Guitarra en “Daevid's Special Cuppa”, grabado en el año 2000) Pete Whittaker (Órgano en 2 y 5, Piano Fender Rhodes en 2), Nick Utteridge (Gong en 5)

Composiciones:

1. “Lemon Poem Song” (A. Sirkis), 2. “Open Road” (T. Travis), 3. “Seven Hours” (T. Travis), 4. “Waltz for Robert” (A. Sirkis), 5. “The Longest Night” (T. Travis), 6. “Disappear” (A. Sirkis) 7. “Green Books” (J.Etheridge), 8. “Balado Beledo” (J. Etheridge), 9. “Pens To The Foal Mode” (J. Etheridge, T.Travis, F. Baker, A. Sirkis), 10. “Time Station” (T. Travis), 11. “Which Bridge Did You Cross” (T. Travis), 12.Turmoil” (F. Baker) y 13. “Daevid's Special Cuppa” (T. Travis)

Grabado por Ru Lemer en Temple Music Studios, Surrey, los días 8, 16, 17 y 18 de abril de 2025. Mezclado por Andrew Tulloch en Blue Studio, Londres, en agosto/septiembre de 2025. Masterizado por Andrew Tulloch en Blue Studio, Londres, en noviembre de 2025.

Other Doors supuso la despedida del legendario baterista John Marshall, que formó parte de los primeros Soft Machine y de Nucleus.

En Thirteen, otro de los grandes de la batería actual, Asaf Sirkis, toma el relevo, habiendo formado parte de Anchor And Burden, Markus Reuter, Mark Wingfield, Dusan Jevtovic, Dwiki Dharmawan o Beledo.

John Etheridge es el miembro actual de mayor antigüedad, habiendo formado parte  desde el año 1976 en el álbum Soft; Fred Baker (In Cahoots) integrante desde Other Doors y Theo Travis desde Hidden Details.

Tras ser presentada la actual formación, pasamos a analizar su último trabajo de estudio, este Thirteen, decimotercero o decimocuarto, según si consideramos Rubber Riff como disco de la banda o de Karl Jenkins.

Si lo consideramos como decimotercero, coincide con las trece composiciones que lo forman, todos de corta duración a excepción hecha de “The Longest Night” y “Open Road”.

Precisamente la primera de ellas, la mejor de la composiciones del álbum por extensión, imaginación y desarrollo, donde destacan el órgano de Pete Whittaker, la flauta de Theo Travis y la guitarra de John Etheridge. Sonido cercano a los años en los que la banda transitaba por el rock Canterbury de Bundles.

La sencillez hecha balada en la apacible, poética, breve y bella “Disappear”, flauta (Theo Travis) y piano (Asaf Sirkis) cohabitan juntos en ausencia de la batería.

Otras composiciones como, “Waltz for Robert”, es un guiño a Robert Wyatt de Asaf Sirkis, donde la flauta de Theo Travis da carácter y sentido sonoro arrimándose al jazz con elegante belleza; “Balado Beledo”, John Etheridge brilla fluyendo con soltura con el apoyo de Fred Thelonius Baker rindiendo homenaje al guitarrista de Montevideo, y en “Daevid's Special Cuppa”, es Theo Travis quien hace lo propio con Daevid Allen, fundador de Soft Machine. El carácter étnico procede de la flauta armenia Duduk de Theo Travis y la psicodelia de la guitarra Glissando de Daevid Allen.

“Open Road”, muestra las dotes de energía que son capaces de desarrollar Theo Travis y John Etheridge; “Seven Hours” se debate entre el misterio y el fogoso saxo tenor de Theo Travis, disonante confusión y frenesí en la guitarra de John Etheridge; “Turmoil”, delirante y caóticamente controlado, conversaciones e interactuaciones convergentes, desenfreno entre distorsiones y redoble de tambores.

“Pens To The Foal Mode”, es tensión e improvisación colectiva en diálogos a 4; “Lemon Poem Song”, es enérgica y sincopada; “Green Books” rocoso furor evocando a Bundles; “Time Station”, dinámica reverberación rememora al Soft Machine setentero de la mano del saxo soprano de Theo Travis; “Which Bridge Did You Cross”, made in Theo Travis, la exploración electrónica y el saxo tenor hacen el resto.

© Enrique Farelo, 2026


Aqualung: El Cantor.

 

                                                                     José Ignacio Ezquerra

La luna llena gobierna la noche, la luz blanca se refleja en los carriles por los que los trenes caminan a lo largo del día.

Reside en el Cerro de la Plata, junto  a las vías y bajo el puente. 

Otrora vivió en mejores haciendas, tuvo honores, reconocimiento y cantó en grandes escenarios, aquellos que hacen del hombre, un artista.

Entonces aplausos, escuchas atentas y giras por tierras propias y lejanas, se forjó la leyenda.

Su voz, la prolongación de su alma, ese alma de la que vive y disfruta el artista, ese alma que comunica, embellece y pone la piel de gallina.

Su vida la Música, la música su existencia, su herramienta, el bel canto.

Su voz clara, profunda y luminosa peregrina por la bóveda celestial.

Una vida de éxito que le alejó de quienes más le quisieron. La cara de la otra moneda, el lado oscuro de la luz.

Una carrera brillante amasando fortuna y perdiendo afecto.

Llegado el momento todo se rompió y caído en depresión, de él todos se olvidaron.

Ya no canta el ruiseñor, ahora canta el mudo en medio del desierto.

Ya no truenan los aplausos, ni los vítores, ahora se escucha el silencio de los melómanos invisibles.

La “voz aguardentosa” confunde tanto el día como la noche derramando el lamento de un genio doliente.

Una lluvia de lágrimas furtivas recorre sus mejillas entrecortando la voz que se ahoga en sí misma.

Soledad, pobreza y la fidelidad del mejor amigo del hombre es todo lo que le queda de lo que un día fue, eso y el sello de oro en el dedo anular.

Soberbia, crueldad, ambición y codicia encarnadas en una sombra aparecida de la nada, como un fantasma bajo la lluvia, que apagó para siempre el “canto del cisne”. 

Conocido en vida como Aqualung, ignorado por siempre.   

© Enrique Farelo, 2026

 P.D. basado en un hecho verídico que me aconteció hace tanto que no sé como lo recuerdo.