martes, 12 de noviembre de 2019

Charles Tolliver presenting Paper Man (JazzMadrid19 – Festival Internacional de Jazz de Madrid, Centro Centro, Madrid)


Por Carlos Lara y Enrique Farelo.

JazzMadrid19 – Festival Internacional de Jazz de Madrid.

Fecha: 7 de noviembre de 2019.
Lugar: Sala Centro Centro. Madrid.
Grupo:
Charles Tolliver presenting Paper Man
Charles Tolliver:  trompeta.
Jesse Davis: saxo alto.
Keith Brown: piano.
Buster Williams: contrabajo.
Lenny White: batería.


El trompetista Charles Tolliver es una de las leyendas vivas del jazz. Además de un prolífico compositor dotado de una técnica impresionante, fue uno de los más destacados renovadores del bop y de la corriente que le siguió, el hardbop, a la altura de artistas tan importantes como Lee Morgan, Freddie Hubbard o Woody Shaw.
  

El 2 de julio de 1968 se grababa el disco Paper Man, en el que participaron, liderados por el trompetista, nada menos que Ron Carter (contrabajo), Herbie Hancock (piano), Joe Chambers (batería), y Gary Bartz (saxo alto). El disco está considerado como uno de los mejores de la etapa postbop de los años 70.

 

En el 2018 se cumplieron por tanto 50 años desde su grabación. Escuchado ahora en un buen equipo de sonido, la verdad es que los temas dejan gran sabor de boca. Músicos fieles a la ortodoxia del momento, pero perfectamente disfrutables hoy en día.

Embarcado en esa marea revival de retrotraernos a tiempos pasados, Charles Tolliver, a sus 77 años, ha querido dar cuerpo a aquella música que le catapultó hacia la fama.

 
Con una misma formación instrumental, Tolliver revivió en Madrid el disco con una grata solvencia por parte de los músicos presentes. Muy activo estuvo el pianista Keith Brown y el batería Lenny White, y quizá menos protagonismo tuvo el contrabajista Buster Williams.


El concierto estuvo dominado por brillantes intercambios y transiciones del saxo y la trompeta, con una sección rítmica bien dimensionada por el batería Lenny White que, aunque le hemos visto en otras facetas, estuvo a la altura de las circunstancias que le fueron marcando tanto el piano como el contrabajista. Keith Brown dio toda una demostración de grandes solos en los que por momentos podíamos escuchar ecos de Herbie Hancock e incluso de McCoy Tyner. El gigante Jesse Davis mostró su fortaleza con intensos solos al estilo del gran Jackie McLean, uno de los mentores de Tolliver en los 70.

 

El quinteto interpretó las seis piezas que se incluyeron en el disco. “Earl’s World”, “Peace With Myself”, “Right Now”, “Household of Saud”, “Lil’s Paradise” y “Paper Man”, conforman un corpus musical de claro sabor añejo. En unos tiempos en los que el jazz llenaba los clubes con humo y mucho ruido, y los solos de trompeta y saxo eran jaleados por los aficionados. Unos ritmos en los que la complicidad del público incentivaba a los músicos a conseguir metas más altas. Una música que todavía es capaz de remover los sentimientos y de alterar conciencias. El jazz siguió evolucionando. Por un momento el tiempo se paró y volvimos al pasado. Instantes brillantes que prepararon el terreno para el jazz del futuro, pero que no nos hacen perder el horizonte.

Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019

sábado, 9 de noviembre de 2019

October Equus: Presagios (OctoberXart Records, 2019)



Parece mentira cómo corre el tiempo: hace ya seis años de Isla Purgatorio (OctoberXart Records ‎- 2013). Ahora October Equus regresa con Presagios; y lo hace con la formación base, es decir, Ángel Ontalva, Víctor Rodríguez y Amanda Pazos e implementado por una flauta, un fagot y un violonchelo y con el significativo cambio en los tambores donde desaparece Vasco Trilla presente desde Saturnal (2011) pasando por Permafrost (2013) hasta Isla Purgatorio (2013) y aparece Piotr Talalay.
  
Once cortes componen Presagios a modo de obra que hubiera firmado cualquier artista de los años 70 del pasado siglo y con una duración acorde al formato de aquellos años como era y son los vinilos.
   
Propuesta instrumental de altos vuelos donde nada es azar y todo está calculado con precisión quirúrgica y donde se me vienen a la memoria grupos como Henry Cow, Art Bears,  Art Zoyd o l’Ensemble Rayé e incluso y aún más alejados a Gentle Giant o Gryphon.
  
Presagios es una obra de rock vanguardista de cámara tan densa como compleja en sus composiciones y arreglos, algo que se percibe desde la inicial “Pneuma” hasta la totalidad de los temas.
   
En “Intermitencias” es la flauta quien combina con el fagot y el violonchelo dando paso al resto del grupo que alcanza el clímax con un diálogo a cuatro entre el fagot y el violonchelo al que se unen los teclados y la guitarra.
  
Una canción de aspecto naif,  es “Singular”, corta pero intensa donde conversan con naturalidad los teclados, el fagot y la guitarra eléctrica, algo que vuelve a reaparecer en “Secrag”.
  
“Estelas” es obsesiva y minimalista personalizada en el piano eléctrico de Víctor Rodríguez a la que pone el punto y aparte Ángel Ontalva  con su guitarra frippertronica.
  
En “Ceniza” se entrecruzan el órgano de Víctor Rodríguez y la guitarra de Ángel Ontalva  fundamentalmente.
  
Piezas como “Ígneo” suponen un claro ejemplo de lo argumentado, gran variedad de instrumentos que entran y salen en interactuaciones milimétricas donde destaca los misteriosos teclados de Víctor Rodríguez.
   
“Oculto” es la pieza más corta, lírica, oscura y de sonoridad zeuhl.
  
Posiblemente la composición “Presagio” sea la más jazzística aunque solo sea por la intervención del piano acústico de Víctor Rodríguez si bien con el pasar del tiempo se va complicando hasta la finalización con corrosivo solo de guitarra Ángel Ontalva.
   
“Céfiro” y “Sombra” son las dos últimas pistas que cierran el álbum y las de mayor duración. En ambas la sonoridad se muestra más cercana al rock progresivo rememorando el lirismo crimsoniano de la etapa más primigenia de grupo de Robert Fripp.
                                                                                
Presagios no presagia es real.
   © Enrique Farelo, 2019


October Equus: Presagios

Músicos: Ángel Ontalva  (guitarras), Víctor Rodríguez (teclados), Amanda Pazos (bajo), Piotr Talalay (batería), Yolanda Alba Rodríguez (flauta), John Falcone (fagot) y Pablo Ortega (violonchelo).

Composiciones: “Pneuma”, “Intermitencias”, “Singular”, “Estelas”, “Ceniza”, “Ígneo”, “Oculto”, “Presagio”, “Secrag”, “Céfiro” y “Sombra”.
Todas las temas compuestos por Ángel Ontalva y Víctor Rodríguez

Grabado en 2019. Cubierta diseñada por Ángel Ontalva. Publicado por OctoberXart Records.


jueves, 24 de octubre de 2019

Cuarteto Fuerte: Cuarteto Fuerte (Titanical Records 2019) [Grabación]



Cuarteto Fuerte sí, por definición y sonido. Cuarteto Fuerte por imaginación, solidez, fluidez y densidad de pequeñas piezas rica en matices y… hasta por el diseño de la carátula de Jesús Guisado.


¡Tanto dicen en tan poco que es mucho!

Cuarteto Fuerte transita entre el free-jazz, el jazz-hardcore, la música contemporánea (que abraza con fuerza Gustavo Domínguez al mando de su clarinete bajo) o el R.I.O. agresivo y controlado de Henry Cow, los canadienses Miriodor o a los estadounidense Curlew, además de algún acercamiento a John Zorn.

El álbum arranca con texturas de fuerte rock en “Malpartido” donde los diálogos se ensamblan a la perfección entre al guitarra y el clarinete bajo de Álvaro Vieito y Gustavo Domínguez.

Juan M. Martín lidera el grupo a través de la totalidad de sus composiciones, si bien, algo le debe a Ennio Morricone en cortes como “Perros Fuertes” (convertido en una especie de roscón de Reyes) que contiene en su interior un fragmento sorpresa de la banda sonora de Los Siete Magníficos.

Sin embargo, el cuarteto democratiza las intervenciones de sus cuatro miembros formando un todo único que se olvida de sus individualidades para tenerlas muy presentes.

En “Hola, ¿qué tal estás?” los cambios son constantes modulando desde las alturas a los valles sonoros. El punk-jazz se hace fuerte y agresivo desembocando en una fuga a bajo solo de Juan M. Martín que pone el punto final a la pieza.

Algo que tiene su continuidad en “El Trabajo” (el tema más largo del disco), nuevamente con el bajo eléctrico de Juan M. Martín como protagonista implementándose con la batería de Nacho Megina y el fino toque de la guitarra de Álvaro Vieito y el progresivo solo del clarinete bajo de Gustavo Domínguez.

Del más largo al más corto, “Spectrum”, casi como una introducción misteriosa y oscura para dar paso a un “Sofocos” que se enmaraña instrumentalmente para evadirse con interacciones progresivas a dúo entre Álvaro Vieito y Gustavo Domínguez que se rompen por la intervención de Nacho Megina.

Una obra concebida más para un vinilo que para un CD, por duración. Las dos últimas piezas que cierran el álbum: “Una mala noche” (muerte en vida) y “Els Demacrats” son un ejercicio de buen hacer sobre todo para Álvaro Vieito que en la primera de ellas brilla con luz propia. El broche final lo pone la swingueante “Els Demacrats” para disfrute y goce del nombrado Álvaro Vieito y Gustavo Domínguez.

© Enrique Farelo, 2019

Cuarteto Fuerte: Cuarteto Fuerte

Músicos: Álvaro Vieito (guitarra), Nacho Megina (batería), Gustavo Domínguez (clarinete bajo) y Juan M. Martín (bajo)

Composiciones: “Malpartido”, “Perros Fuertes”, “Hola, ¿qué tal estás?”, “El Trabajo”, “Spectrum”, “Sofocos”, “Una mala noche” (muerte en vida) y “Els Demacrats”.
Todas las temas compuestos y producidos por Juan M. Martín.

Grabado, mezclado y masterizado por Raúl Pérez en La Mina, los días 1 y 2 de junio de 2019.


Paraphernalia (JazzCírculo, Madrid. 2019-10-18) [Conciertos]


Carlos Lara y Enrique Farelo.

Fecha: 18 de octubre de 2019.
Lugar: Círculo de Bellas Artes (Madrid).
Grupo:
Paraphernalia
Israel Arranz: vibráfono.
Fernando Varela: guitarra.
Pablo Pérez: contrabajo.
Bruno Couceiro: batería.






Con un inicio tranquilo y suave del vibráfono comenzó el concierto de Paraphernalia en el Círculo de Bellas Artes. Según comentó el guitarrista y líder del grupo, Fernando Varela, la formación empezó en 2010 siendo unos entusiastas de la música de Wayne Shorter. Hacían versiones del legendario saxofonista y decidieron bautizar el grupo como una de sus composiciones, que formaba parte del disco Miles in the Sky del Miles Davis Quintet.



De hecho, a lo largo del concierto se atisbaron influencias de Miles Davis, Gary Burton y del propio Wayne Shorter. Y como no podía ser de otra forma el vibráfono y la guitarra fueron los ejes del cuarteto.


De carta de presentación, el grupo inició el concierto con “Juju”, del propio Shorter en el que las improvisaciones del vibrafonista apoyadas por la guitarra, le otorgan un sello particular a este cuarteto gallego, que acaba de publicar su segundo disco Misdirection. (el primero, Zugzwang, salió en 2010). Con un constante apoyo de los cuatro músicos, poco a poco van repartiéndose los espacios apoyados en una potente sección rítmica del contrabajo y la batería. El concierto puso en evidencia una excelente interacción entre todos sus componentes.


El cuarteto presentó un repertorio plagado de contrastes, con momentos muy intensos y otros más reposados. Caso de la pieza “Refugge”, en la que se intercambian las intervenciones del vibráfono y de la guitarra. Tema en el que prima la melodía y que poco a poco se va intensificando. Lo que tuvo su continuidad en la pieza “Sara”, donde el batería abrió el terreno a un solo de guitarra, o la más palpitante “Infrasong” desarrollada con mucho swing a base de improvisaciones del guitarrista. También destacó labor de la rítmica en “N-634”. El batería se lució con un buen solo en “Misdirection”, y el contrabajo proporcionó un sólido apoyo al guitarrista en “Sadly”.

El concierto terminó con “Ghazafellos”, del vibrafonista Israel Arranz en una vigorosa y larga introducción a cargo de este, que dio entrada al resto del cuarteto con unos ritmos de bella factura. Arranz impulsó el tema justo hacia el momento donde Fernando Varela se encargó del broche final con unas afortunadas improvisaciones a la guitarra, y que dejaron buenas sensaciones entre los aficionados. Para quien suscribe, fue el mejor tema de la noche.

Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019

María Toro (Festival Feminajazz. Sala Berlanga, Madrid. 2019-10-04) [Conciertos]


Carlos Lara y Enrique Farelo.

Fecha: 4 de octubre de 2019.
Lugar: Sala Berlanga. Madrid.
Grupo:
María Toro
María Toro: flauta travesera.
Moisés P. Sánchez: piano.
Toño Miguel: contrabajo.
Andrés Litwin: batería.
  


La gallega María Toro es una agradable sorpresa dentro del panorama del jazz español. Con su flauta travesera se une a la minoría de músicos que cultivan este instrumento, al frente de la cual está por supuesto Jorge Pardo. Es indudable que éste ha sido una referencia para María, pero también que, a medida que se sucedía el concierto, ha conseguido labrarse un estilo propio tanto en sus interpretaciones como en las composiciones. Son muchas las influencias que se destilan en su manera de entender la música de María Toro. Desde el flamenco a la música brasileña, pasando por la música popular gallega, con el jazz como elemento catalizador.



Todo este bagaje salió a relucir en el concierto que ofreció acompañada por un trío de lujo con Moisés P. Sánchez al piano, Toño Miguel al contrabajo y Andrés Litwin, a la batería. Un combo que ya de por sí merece un sitio destacado en el jazz nacional.

  

Con dos discos en el mercado y otro recientemente editado, María Toro interpretó la mayor parte de los temas del álbum Araras, que grabó durante su estancia en Río de Janeiro. Alrededor de Araras se sucedieron canciones como la que da título al disco, inspirada en los pájaros cariocas, y otras como “A las 7”, “55.12” o “Échate a un lado”. Composiciones todas de la propia María Toro con unos grandes arreglos, que entendieron a la perfección los músicos de la sección rítmica. Entremedias hubo tiempo para una referencia a su origen gallego con la interpretación de “A Costureira”, un tema escuchado por María en su niñez en la costa lucense.


El virtuosismo de María Toro a la flauta emite unas notas llenas de color e intensidad, que dibujan paisajes llenos de optimismo. Moisés P. Sánchez es un pianista con una amplia paleta capaz de llegar a los espacios más inverosímiles y qué decir de Toño Miguel y Andrés Litwin, que son toda una garantía de buen hacer y sentido jazzístico.


Con “Você quer?”, tema inspirado por el canto de un vendedor ambulante en la playa de Ipanema, finalizó un muy buen concierto dentro del Festival Feminajazz, que seguro tendrá una continuidad en una próxima edición.

Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019

Irene Reig Trio (Festival Feminajazz. Teatro del Bosque, Móstoles, Madrid. 2019-10-03) [Conciertos]


Carlos Lara y Enrique Farelo.

Fecha: 3 de octubre de 2019.
Lugar: Teatro del Bosque. Móstoles (Madrid).
Grupo:
Irene Reig Trio
Irene Reig: saxo alto.
Pau Sala: contrabajo.
Joan Casares: batería.


Feminajazz es un festival que cumple una función importante: poner en evidencia la situación de discriminación que sufren las mujeres en los festivales de jazz. Los datos así lo avalan: apenas se cuenta con la participación de las mujeres jazzistas. Su presencia se reduce la mayoría de veces a las vocalistas, y mucho menos se recurre a las instrumentistas. Siempre son bienvenidos los festivales de jazz en España, pero si son como Feminajazz, donde la mujer es protagonista, todavía lo son más.
  

La barcelonesa Irene Reig se aficionó muy pronto al jazz tras iniciar sus estudios de música. La saxofonista y compositora formó parte de la Sant Andreu Jazz Band, cantera inagotable del jazz catalán. Marchó una temporada a Amsterdam, en cuyo Conservatorio completó su formación y obtuvo un Máster de Interpretación. Actualmente lidera varias formaciones, entre ellas el trío con el que se presentó en el Teatro del Bosque de Móstoles.
  





Irene ofreció un concierto cargado de standards bien conocidos por todos los aficionados. Composiciones de Duke Ellington, Count Basie o Charlie Parker se sucedieron ante la atenta mirada de los asistentes. Un clásico como “The Shadow of Your Smile” de J. Mendel dio buena cuenta de las facultades y la capacidad para la improvisación de esta saxofonista. En el recital hubo mucho swing con logrados desarrollos en las improvisaciones y con un buen respaldo de la sección rítmica. Desde luego, Irene Reig es una gran seguidora del bop y así lo dejó patente en el concierto.

   
Quizá se echó en falta alguna composición propia más para comprobar su otra faceta musical, ya que solo tocó la pieza “Ca l´Ana”, que fue una buena balada muy bien interpretada dentro de un concierto que resultó entretenido, aunque quizá un tanto académico en la elección de los temas.
  

Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019


jueves, 26 de septiembre de 2019

Antonio Serrano & Constanza Lechner (Sala de columnas, Círculo de Bellas Artes, Madrid.2019-09-21)


Por Enrique Farelo.

Fecha: 21 de septiembre de 2019
Lugar: Sala de columnas del Círculo de Bellas Artes (Madrid)
Grupo:
Antonio Serrano – Constanza Lechner.
Constanza Lechner: piano.
Antonio Serrano: armónica.

 

Un estreno a dos, una manera desconocida de encarar las músicas conocidas. Música culta y seria tratada con humor inteligente e ironía sutil.

Una labor de orfebrería arqueológica que no olvida a los grandes compositores y los divide entre España y Argentina; un ir más allá en forma de una osadía creativa interpretada con magisterio y virtuosismo valiéndose de lo más grande, el piano y los más pequeño, la armónica.

Un desfile de composiciones eternas que siempre están presentes en nuestra conciencia interpretadas con denominación de origen, clásica por excelencia.

 


Tocada por la varita mágica del alma con quietud y reflexión intimista, con dinamismo que busca el camino al cielo a ritmo de vals, danza, zapateado o tango.

¡Qué belleza, qué disfrute de quien recibe y escucha, qué pasión a dúo de quienes nos ofrecen su mejor néctar!


Granados, Falla y Sarasate por un lado y por el otro Gustavino y Piazzola. Para terminar Chopin, “Vals del minuto” una pieza en dos minutos en boca del armonicista Serrano.


Entre vítores y aplausos que enrojecen las manos, entre bravos y bravos se nos hacía difícil olvidar lo vivido. Abandonar la sala de columnas resultaba imposible deseando que el final no llegara y perdurara por siempre en nuestras memorias.


                                                                                                    Texto y fotografías: © Enrique Farelo, 2019